Hoy, último día de este puñetero año, estoy feliz de que termine ya que no ha sido el mejor de los veinticinco años que tengo de vida.
Sé que hay que ser positivos, por lo que voy a empezar el año con una actitud de mejora en todos los aspectos posibles, ya que como dice la canción: "A pesar del tropezón no estoy caído".
Sí es cierto que estoy muy bien acompañado en la vida. En primer lugar tengo una familia que cada día me sorprende más, mi relación con mi padre y hermana va viento en popa y cada día mejor, muy unidos. Con respecto a los demás parientes, llámense tías, primas... pues muy sorprendido, noto el apoyo necesario en el momento justo también por su parte, sin agobiar ni en exceso, es decir, lo justo y necesario. Lo ideal.
Es cierto que me falta esa persona fundamental en mi vida, que no estaba preparado para su partida y que me ha dejado un vacío personal y existencial tremendo, pero día a día comprendo que no ha dejado nada por atar, nos ha dejado protegidos unos a otros, nos ha dejado con una madurez y unos principios fundamentales para poder "sobrevivir" en esta puta vida en la que tarde o temprano te das cuenta que lo imprescindible es disfrutar de lo bueno, y lo primordial, nos ha dejado unidos.
Hay días en los que pienso que soy incapaz de seguir sin ella, pero noto su aliento en mi nuca dándome ese empujón para levantarme y poder con lo que venga, y lo hago. Todo por ella.
En cuanto a mis amigos he tenido altibajos, algunos de ellos casi dejan una brecha importante, pero los buenos amigos saben perdonar y lo hacen. Se valora mucho más unas palabras de apoyo en aquellas personas que siempre están ahí, porque en momentos difíciles sabes apreciar cuando hay personas que no se hacen notar pero que nunca te dejan solo. Nunca.
Espero y os deseo a todos un 2014 mucho mejor que este año que pasa, que para bien o para mal es un año más.
Sed felices, es gratis.
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